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La pantomima del Tribunal del Jurado

Escrito January 26, 2012

          De no ser porque pasé demasiados años de mi vida estudiando Derecho, lo cual supuso tener que conocer a algunas de las personalidades que manejan el tema jurídico en este país, me seguiría sorprendiendo de que algo como el Jurado pueda seguir existiendo. 

 

          Quisiera comenzar este breve (demasiado largo) artículo sobre el Tribunal del Jurado insistiendo en que no tiene ninguna finalidad política, sino puramente didáctica. Y que estoy de acuerdo en la absolución de las personas que hayan podido ser juzgadas mediante esta aberración jurídica, ya que la Ley, por diferentes motivos, así lo establece. Y un principio general fundamental es que lo que la Ley deje, o no deje hacer, por ser así expreso y legislado, es sagrado.

 

 Mi crítica va encaminada al sistema jurídico español: tanto al legislativo, como al judicial como al doctrinario (profesores universitarios que se emborrachan de teorías que luego son ridículamente refutadas por la praxis).   La caricatura y surrealismo del Tribunal del Jurado español tiene su máxima expresión en aquellos casos con un trasfondo potencialmente político, pues, por su misma naturaleza, son altamente contaminables. Es así que cualquier legislación, cabal, racional y basada en la reflexión y no en la mera imbecilidad, debería tener recogido como causa de excepción la potencialidad política de la casuística concreta.

 

          Subrayar, por otro lado, que los señores y señoras juristas, alguno de los cuales tanto les gusta dárselas de letrados, son, en una gran proporción, o al menos en la que yo he tenido la mala suerte de conocer, auténticos ignorantes de otras muchas materias que no sean la legal. Ese es, de por sí, un gran y llamativo primer problema, pues el Derecho, como árbol multidisciplinar, debería ahondar en determinadas materias que no tienen una base jurídica pero que pueden explicar comportamientos o conductas que indirectamente tengan que ver con lo jurídico. Si hay una materia importante desde este punto de vista, esa es la Psicología ( de la que este que escribe se considera gran amante).

 

Comenzaré mi tesis resumiendo la idea para aquellos legos en Derecho: el Jurado vendría a ser como si mañana el médico de cabecera le detecta un bulto a alguien, al día siguiente se lo observa el especialista, el cual genera un informe sobre la sintomatología, los indicios y las propiedades de la presunta enfermedad, y por último, el veredicto de si hay que operar o no se lo dejan a usted, que es muy posible que sepa de Medicina lo que yo de ingeniería aeroespacial; es decir, nada.

 

          Y seguirá usted sin saber de Medicina por mucho que en dos semanas le cuenten historias sobre expedientes, pruebas, informes y sintomatologías. Lo mismo que yo seguiré sabiendo de ingeniería espacial por mucho que en dos semanas me hablen de todo tipo de materiales, física, mecánica, elementos que participan en el vuelo, etc. A eso, por supuesto, habría que añadirle que, en casos con un importante telón de fondo político, su decisión es muy probable que quede a expensas de lo que le dicte su corazón, y no su cabeza.

 

          Imagínese usted la pantomina: 30 personas escogidas al azar reciben un buen día una carta sobre la obligación que tienen para decidir sobre el veredicto de un caso del que, en principio, no tienen la menor idea (bueno, tal vez sí la tengan si el caso es mediático, lo cual significaría una posibilidad aún peor). De esas 30 personas, tanto la acusación como la defensa deberán hacer un filtro para escoger a 9 elegidos y, TEÓRICAMENTE, evitar  cualquier parcialidad;esto es, se realizar una entrevista personal para cada potencial jurado en la que se le pregunta por distintos puntos de vista. En los casos de enjuiciamientos a políticos mediante este sistema, ¿es que hay alguien que crea que el defensor -aunque le haya aconsejado un experto científico social- no va a escoger como candidatos a aquellos que él crea TENDENCIOSAMENTE que son susceptibles de tener una ideología parecida a su defendido? ¿Es que hay alguien que crea que el acusador no hará LO MISMO PERO AL REVÉS? ¿Qué debería hacer entonces hacer la Fiscalía, tirar una moneda al aire para ver a quién se escoge?  Y lo más importante: ¿A qué clase de cretino se le puede ocurrir proponer esto como método objetivo de resolución de conflictos? Debe de ser que los juristas no leen novelas de ex-juristas basadas en casos reales sobre las pifias de los jurados y el mal y preocupante funcionamiento de estos en otros países (que además, para ser aún más cómico, nos cuestan a todos un dinero del erario público). ¿Dónde queda, pues, la especialización profesional si el que va a decidir sobre el asunto no es ni siquiera mero aficionado?

 

          Si el Derecho supiera de Psicología, de la cual no tiene ni puñetera idea (para ser claros), entendería que una personalidad es un conjunto de mecanismos demasiado subjetivo como para tener que saber, entender, o meramente analizar, si una cuestión es justa materialmente o no (o entender, siquiera, cuándo una prueba puede considerarse determinante o no en el caso concreto, o cuál de ellas debe tener mayor o menor peso ). Empezamos mal si para querer descubrir lo objetivamente justo requerimos a personas que tal vez ni siquiera conozcan, por diversos motivos que no vienen al caso, la diferencia entre lo subjetivo y lo objetivo. 

 

          Si el Derecho supiera de Psicología, de la cual no tiene ni puñetera idea (para ser claros), entendería que las personas son personas, no máquinas, ni androides, ni autómatas programados, y que por ello son totalmente susceptibles de ser influenciados de muy diversas maneras. Solo por el mero hecho de que las personas sean distintamente impresionables (dependiendo de lo subjetivo de su personalidad), ya debería dar el Derecho por inválida tal aberración jurídica. 

 

         En particular, la aberración llega al punto de surrealismo daliniano cuando algo, con los evidentes  mecanismos psicológicos que afectan a la capacidad del Jurado, tiene como finalidad un veredicto sobre una causa en la que, como trasfondo, hay un evidente telón político.  Entonces, ya no es que el Jurado pueda verse influido (o influenciado) por elementos externos, sino que claramente las ideas políticas de cada cual tienen una alta probabilidad de determinar una votación, ya que, como dice la Psicología, nuestra forma de pensar en determinados ámbitos pueden regir nuestra postura sobre cualquier otra cosa (lo que toda la vida los psicólogos llamaron condicionar). En otras palabras, por si algún jurista de mente privilegiada lee esto: si usted ha mamado toda la vida que la derecha o la izquierda es lo que usted debe votar, hay una altísima probabilidad de que usted, como miembro de un jurado que tiene que juzgar un determinado comportamiento, obvie cualquier tipo de prueba que le muestren, o incluso, que sea capaz de sumarle o restarle valor dependiendo de su propia configuración de la realidad. Ya que, en ese caso, es posible que usted se identifique, consciente o inconscientemente con el propio acusado que tiene ideología similar.

 

           En pocas palabras: le da igual que le pongan llamadas grabadas con conversaciones en las que expresamente se dan pie a actos delictivos -o cualquier otro tipo de documento probatorio-, que si le ponen dibujos animados o algo de música para amenizar el juicio mientras declaran los testigos. Y le da igual porque a usted, en el caso de ser miembro de un Jurado, y como por otra parte es normal al no ser una máquina, ni se le requiere independencia ni objetividad. Bueno, sí, la que le pide el Presidente del Tribunal como mero acto formal (que es lo mismo que no decir nada). De hecho, parece entender la Ley que la independencia y la objetividad que se le exige a los jueces y magistrados pueda ser la misma que a un ciudadano normal. Entonces solo me queda volver a decir que quien puede entender algo así es un cretino, de la misma forma que solo a un cretino se le podría ocurrir, por ejemplo, pedirle requisitos o conocimientos característicos de la carrera de Medicina a alguien escogido al azar para que fuera a operar al hospital.

 

         En el caso práctico que nos atañe, el de el uso del Tribunal del Jurado en casos en los que puede existir un telón político, 9 personas con sus personalidades, su historial vital, su estilo de vida y su educación recibida son las que tienen que decidir un veredicto. El problema se da cuando estas personas usan como criterios para decidir eso mismo que acabo de enumerar y no la objetividad e independencia que son características psicológicas que desgraciadamente no todo el mundo tiene. Como esto es claro que puede ocurrir, e incluso desde un punto de vista psicológico podríamos decir que es lo normal, no puede dejar la Ley, por consiguiente, la decisión de algo así porque es PALMARIO, CATEGÓRICO-y cualquier adjetivo que tenga que ver con CLARÍSIMO-, que la decisión va a ser tomada en base a elementos que al Derecho deberían de importarle tres pimientos. Al Derecho le importa lo objetivo, lo probado y no probado, y el valor que esas pruebas tienen para poder demostrar o refutar hechos. No le importa lo que a usted le convenga votar o crea que lo justo sería...

 

Da exactamente igual, señores juristas de mente brillante, que tanto el abogado defensor como la parte acusadora o la Fiscalía filtren la parcialidad de los potenciales jurados; la Psicología, y no el Derecho, entiende perfectamente que la parcialidad puede ser ocultada de distintas formas, y para distintos fines. El Derecho, en este caso, es un pobre ignorante que desconoce cómo funciona el mecanismo psicólogico de las personas, pero que se atreve a usar algo de lo que no sabe absolutamente nada.

 

         Hay un clarísimo problema actual en España, y es que una gran parte de los legisladores -juristas o no- de este país son unos ignorantes de tomo y lomo.  Conocedores, tal vez, de cuestiones meramente jurídicas o pseudojurídicas, pero auténticos desgraciados mentales para todo lo demás. Yo, cuando pensaba que el mundo era perfecto, creía que era una exageración, pero he podido ir comprobando que realmente es así. Estamos rodeados de imbéciles funcionales que hacen de cualquier sistema un mero teatrillo en el que la mera capacidad de fingir se valora cada vez más y el esfuerzo cada vez menos. Debemos replantearnos, como sociedad, si esto es lo que queremos o no. Porque lo que no puede ser es que la Ley no sea capaz de prever resultados que a todas luces son equivocados. No puede ser que la Ley conceda fallas para que algo que cualquier profesional valoraría de una forma, sea valorado de otra por no profesionales. Eso lo único que ofrece son ganas de reír y de llorar al mismo tiempo.

 

          Por favor, señores juristas de este país, dejen de leer tantos libros jurídicos y adquieran conocimientos multidisciplinares de diversas otras materias. Ya que ustedes no tienen tiempo para leer algo que no sea cuestión jurídica, vamos a ver que decía un experto en Psicología de masas cuando sus padres, o abuelos, iban en pañales:

 

          Hallaremos que demuestran tener sugestionabilidad y tan sólo una leve capacidad de raciocinio, mientras que se hallan abiertas a la influencia de los líderes de masas, estando guiadas mayormente por sentimientos inconscientes. En el transcurso de esta investigación tendremos ocasión de observar algunos ejemplos interesantes de los errores que pueden ser cometidos por personas no familiarizadas con la psicología de las masas.[...]

           [...]Al igual que las masas, los jurados se impresionan muy fuertemente por consideraciones sentimentales y muy levemente por argumentos. “No pueden resistir la vista– escribe un abogado – de una madre dándole el pecho a su hijo, o el de los huérfanos”. “Es suficiente que una mujer tenga una presencia agradable – dice M. des Glajeux – para ganarse la benevolencia del jurado”.[...]

           [...]Carentes de misericordia por crímenes de los cuales parecería posible que ellos mismos podrían terminar siendo víctimas – estos crímenes, por lo demás, son los más peligrosos para la sociedad – los jurados, en contrapartida, son muy indulgentes en el caso de violaciones a la ley cuyo motivo es la pasión.[...]

          [...]Los jurados, al igual que las masas, se dejan impresionar profundamente por el prestigio y el Presidente des Gajeux destaca muy adecuadamente que por más democráticos que sean los jurados en su composición, resultan ser muy aristocráticos en sus filias y sus fobias. “Nombre, cuna, gran fortuna, celebridad, la asistencia de un defensor ilustre, cualquier cosa de naturaleza distinguida o que otorgue brillo al acusado, lo pone en una posición extremadamente favorable.”[...]

          [...]La principal preocupación de una buena defensa debería ser la de trabajar sobre los sentimientos del jurado y, como con todas las masas, argumentar lo menos posible, o bien emplear tan sólo modos rudimentarios de razonamiento.[...]

          [...]El orador no necesita convertir a su opinión a todos los miembros del jurado sino solamente a los espíritus lideradores del mismo quienes determinarán la opinión general. Como en todas las masas, también en los jurados hay un reducido número de individuos que sirven de guía al resto. “He hallado por experiencia  – dice el abogado antes citado – que una o dos personas enérgicas bastan para arrastrar el resto del jurado con ellas”. Es a esos dos o tres que es necesario convencer por medio de hábiles sugestiones. Ante todo y por encima de todo es necesario agradarles.[...] 

          [...]Los errores de los jurados han sido siempre, antes que nada, errores de los magistrados. Es sólo a los magistrados, pues, a quienes se debería culpar cuando aparecen errores judiciales particularmente monstruosos [...]

 

                          Psicología de las masas. Libro III. Capítulo III. 

Gustave Lebon (1894)

 

           Ni que decir tiene que los textos de Lebon sobre la psicología de las masas está de mayor actualidad que nunca, a pesar del tiempo en el que fue escrito.

 

           Vamos a ver, ahora, qué decían allá por 2002, desde la Universidad de Granada y Almería, J. García García, L. De la Fuente Sánchez y E.I. De la Fuente Solana en su artículo  "UNA VISIÓN PSICOJURÍDICA DEL JURADO ESPAÑOL DESDE SUS FUNDAMENTOS Y FUNCIONAMIENTO":

 

           [...]Sin embargo, se puede afirmar que en España se ha optado por un procedimiento de  voir dire, que consiste en la evaluación de los candidatos por parte de los abogados, convirtiéndose éstos en lo que algunos autores han llamado  psicólogos intuitivos (p.e. Sobral, 1991). Esta función desarrollada por los abogados provoca, con frecuencia, que hagan gala de una especie de folclore legal (Cutler, 1990; Fulero y Penrod  1990) exento de fundamento científico, que les lleva a considerar importantes unas u otras cuestiones con relación a un proceso concreto.  [...]

           [...]La diferencia fundamental entre ambos es, por tanto, que mientras en un modelo de Selección Científica del Jurado, el proceso de selección es más amplio y está desde el principio guiado por el científico social, en un modelo de voir dire con asesoramiento de científicos sociales, el proceso está dirigido por abogados y se limita al ámbito de la sala de justicia [...]

 

Se puede imaginar el lector cuál es la modalidad española, ¿no?

 

          [...]incluso en nuestro país, donde todavía estamos en los comienzos del sistema de jurados, algunos penalistas ya se han hecho eco de estos procesos (de hecho, los abogados penalistas españoles se están preguntando ya, si no van a tener que estudiar Psicología, o incorporar a sus bufetes expertos en esta  materia...” (Gómez, 1998:1184). Y esto, a pesar de que la Ley del Jurado, en su exposición de motivos, excluía de manera  indirecta la participación del científico social en la selección de jurados: “…con el sorteo a partir de las listas censales como sistema, democrático en cuanto excluye criterios elitistas, aún a fuero de científicos”.[...]

 

         [...]Lo anterior ha llevado a afirmar  que el Magistrado-Presidente del jurado se convierte en una especie de  psicómetra experto (García, 1998), probablemente carente de la formación adecuada; de hecho, buena parte de los primeros errores detectados en  el funcionamiento del Jurado en la determinación del objeto del veredicto  hacen referencia a  la complejidad en la proposición del veredicto sobre los hechos, la indefinición en el planteamiento del veredicto y la falta de separación adecuada entre hechos favorables y desfavorables (CGPJ, 1998,1999)[...]

 

         [...]Con respecto al primer aspecto, valgan como ejemplos la selección del Jurado del caso O.J. Simpson, que tuvo un mes de duración (Fletcher, 1997); o que un bufete norteamericano dedicado a consultas de  este tipo tuvo unos ingresos de 25 millones de dólares en 1988 (Cutler, 1990).[...]

 

         Vamos, dos cosas que le faltaban al sistema judicial español: lentitud y pagar 25 millones de euros por consultas de este tipo.

 

 -Otro caso llamativo sobre el Tribunal del Jurado en un caso con telón de fondo político:

 

         Mikel Otegui, absuelto por un Jurado popular, incluso habiéndose probado que mató a dos policías en el País Vasco. Luego, se intentó arreglar el desaguisado. 

 

 

 

-Errores del Jurado en otros casos sin telón de fondo político:

Caso Wanninkhof

 

         Un hombre admite su crimen tras ser absuelto por un jurado popular. (en este caso habría que decir que el veredicto fue jurídicamente razonable porque había falta de pruebas, pero lo añado para reforzar la idea inversa de que, cuando sí hay pruebas, también puede el veredicto estar equivocado).

 

         Repito: cualquier absuelto mediante este sistema de jurisdicción está bien absuelto porque ACTUALMENTE la Ley permite este tipo de aberración jurídica que solo un ignorante puede defender.

 

          El verdadero problema, mucho más preocupante, es de aquellos que permiten sistemas de resolución que no encajan con la naturaleza de los casos por ser obviamente incompatibles (Tribunal del Jurado en casos con trasfondo político).

 

          A esos son a los que realmente hay que acusar y condenar. Y de los que yo, como ciudadano, ME AVERGÜENZO profundamente. 

El Señor de las Moscas

Escrito August 9, 2011

 

        El Señor de las Moscas es una novela escrita por William Golding, publicada en 1954. En ella se relata la historia de un grupo de niños que por accidente llegan a una isla desierta. El lector infantil o poco experimentado puede ver en ella una "novela de aventuras", pero la realidad literaria es que Golding escribió, bajo esas "aventuras", un auténtico ensayo en el que podemos descubrir todo tipo de detalles acerca del funcionamiento político del ser humano. Para contar la historia, que por cierto tiene mucho que ver con otra que Verne contara anteriormente, Golding perfiló cada uno de sus personajes como modelos psicológicos, rígidos, estáticos y exagerados de los que se sirvió para contar cómo se originan las sociedades y cómo es posible que éstas acaben siendo más avanzadas o más retrasadas.

 

       Es curioso, por no decir surrealista -o algo peor-, que ante determinados sucesos juveniles como los de a día de hoy  están acaeciendo en Inglaterra -o hace unos años Francia-, la gente se eche las manos a la cabeza y se pregunte cómo es posible que sucedan cosas semejantes en un país "avanzado" como se supone que es el anglosajón. Y es que la cuestión ya comienza a desmoronarse cuando alguien equipara "avanzado" con adinerado.

 

       Resulta que parte de la Policía británica dice ahora que una gran porción de la culpa se debe a las redes sociales o no sé qué de una marca de móvil en particular. No creo que haya adjetivo para definir tal gilipollez. Si la Policía tiene esas deducciones, no es de extrañar que cualquier imbécil pueda llegar a coger una piedra y reventar la luna de un escaparate.

 

       Ahora va a resultar que nadie se acuerda del alto índice de paro juvenil, de los recortes en educación que tanto revuelo causaron en aquellas sajonas tierras, ni de los recortes sociales de todo tipo, ni de lo conservadora, clasista y elitista que es la sociedad inglesa, que a menudo se ha basado en todo tipo de prejuicios (no lo digo yo, lo dice la Historia). Parece que hay algún tipo de amnesia colectiva cuando no recuerdan que Inglaterra está llena de guettos, de agrupaciones que sólo tienen que ver con la nacionalidad o la raza, y que mientras no han molestado y servido fielmente al fin "imperial", nadie se ha quejado. 

 

       En resumen, y para no alargar, mi duda es si son más gilipollas los vándalos e ignorantes -pero también marginados y frustrados- que revientan comercios para llevarse ropa de marca o los mismos dirigentes de ese sistema neoliberalista (que no capitalista) que les margina, frustra y se aprovecha de ellos haciéndose los tontos. Desde luego, está difícil la cosa.

 

       Y si no queremos acabar como en la novela de Golding, diría que nos tocará contar con los jóvenes. Porque ellos también están en el mismo barco. Que yo sepa.

Hespaña y sus viejos osos

Escrito July 7, 2011

IMPORTANTE: No leer si no se ha visto el documental Grizzly Man. Se desvelan datos esenciales.

 

 

        Dentro de las millones de historias que ha generado este planeta, hubo una vez un hombre llamado Timothy Treadwell al que le dio por colgarse una cámara al hombro y viajar a Alaska todos los veranos para pasar sus vacaciones grabándose junto a los osos. Yo no conocí a este hombre, pero supongo que, como contador de historias, me sentí enérgicamente atraído por la suya. Alguien que sí me conoce me la recomendó por su capacidad autodidáctica  para actuar ante la cámara y hacer de él el propio personaje de su historia, una en la que la frontera entre lo real y lo ficticio es prácticamente invisible. Durante el desarrollo del documental, el espectador observa cómo este hombre coge su propia cámara y se graba a sí mismo acompañado de enormes osos Grizzly a los que sólo conoce por sus estancias estivales en la Reserva Nacional de Katmai. Desde una imprudente corta distancia, alarga su brazo y describe el comportamiento de los osos tal cual Rodríguez de la Fuente o David Attenboroug  en unos planos que sólo Steve Irwin (divulgador australiano tristemente fallecido) se atrevía a rodar. Para algunos Tim es un loco, para otros un genio. Para mí es sencillamente un joven de buenas intenciones con una gran necesidad de llamar la atención y hacer algo con su vida lo suficientemente importante como para que le valoren.

 

     Durante el visionado, como abstraído inquieto (sin coma) y enfermizo que soy, pensé en la probabilidad que había de que ese mismo simpático chico que durante la filmación llama alegremente a los osos mediante apodos más bien infantiles acabara de alguna forma que, por otro lado, deseé que no fuera la que hubiera pasado en un pretérito anterior. Hay algunos planos del mismo Tim observando a los osos con el rabillo del ojo que son sencillamente escalofriantes. No fueron pocas las veces que me pregunté cómo debe amar una persona a esos animales para acabar cogiendo una cámara y largarse a Alaska a tomar imágenes en un sitio que no es justamente el zoológico. Tampoco fueron pocas las veces que me pregunté cuándo alguno de los osos haría amago de atacar a Tim. La misma filmación le saca a uno de dudas cuando el protagonista debe levantarse y salir corriendo en un par de ocasiones.

 

        Entonces recuerdo que pensé en un tema harto conocido para éste que escribe y que trata sobre la cerradura que genera el instinto, y la animalidad en la que generalmente se traduce. Los animales, generalmente, no reflexionan -y si lo hacen es mínimamente-, sino que se dejan guiar por la dictadura del instinto. Aun así, he podido comprobar a lo largo de mi vida que, en los animales mamíferos más desarrollados, existe una especie de código por el que incluso las bestias más instintivas son capaces de "perdonar" la vida de un humano si éste no le sirve de utilidad alimenticia. Evidentemente, este código suele mantenerse sólo cuando el estómago del susodicho está lo suficientemente lleno como para no tener que alterar su cerebro. Sospecho que el bueno de Tim tuvo de cara, durante muchos años, quizás sin él siquiera percatarse, el hecho de visitar a los Grizzly cuando era la temporada alta del salmón en los ríos de Alaska. Sin embargo, desgraciadamente, Tim y su pareja murieron devorados por uno de ellos.

 

       Cuando uno ha ido siguiendo lo que Tim cuenta sobre sus amigos los osos, su benevolencia y el amor que siente por ellos, es imposible no sentirse impactado y afligido ante tal hecho, pues en el tiempo que dura la filmación el espectador se va encariñando de alguna forma con Tim, sea por la jovialidad de su "locura" o  por la admiración de su "genialidad".   Recuerdo que cuando en el documental me informaron del desagradable suceso pensé en ese oso, y en cuáles habrían sido sus circunstancias para tener que comerse a un humano, en qué habría debido pasar para que alguien que no había atacado primeramente al animal acabara siendo atacado por éste en un entorno en el que abundaba el alimento, en por qué si durante trece años Tim no había sido atacado por ningún oso, repentinamente todo aquello había acabado así. Entonce deduje que quizás un oso malherido que no tuviera la agilidad requerida para la caza del escurridizo salmón pudiera verse tentado de romper ese código del que escribo, esa especie de pacto social animal que tanto me recuerda a Hobbes o a Rousseau. También pensé en algún oso solitario que no tuviera el privilegio de pertenecer a una manada y poder compartir aunque fueran los restos de otro. Y entonces pensé en una tercera alternativa que uniera las dos anteriores posibilidades: un oso viejo que, aun no estando malherido, no tuviera ya la habilidad necesaria para la caza y además vagara solo buscándose la vida, sin poder aprovecharse de lo cazado por otros osos. Entonces reflexioné que, dentro del mundo de los osos, un oso así debía ser de los más peligrosos. Uno que nadie querría encontrarse. Y recuerdo que pensé que si a eso le añadíamos la posibilidad de que debido a su escasa movilidad y poca ayuda grupal tuviera punzantes sensaciones, su instinto de supervivencia estaría a un nivel suficiente como para romper todo tipo de códigos naturales.

 

Y entonces pensé que en Hespaña teníamos muchos osos como ese.  Además de cerdos.

 

Y en ninguno de los dos contextos me equivoqué.

Desinterpretaciones ("polémicas" palabras de Gonzalo Anes)

Escrito June 21, 2011

"¿Qué le falta a la Academia?"  responde Anes: "Más mujeres. Las hay muy preparadas pero menos que los hombres. Hay una cuestión: un historiador necesita disponer de muchas horas para documentarse en los archivos. Y por desgracia, en las mujeres esas miles de horas están dedicadas a criar a sus hijos y a ser amas de casa".

 

          No soy justamente fanático del Director de la Academia de Historia, pero quién haya visto una interpretación peyorativa en estas palabras de Gonzalo Anes, mejor o peor expresadas, debe de ir urgentemente al psicólogo. Las interpretaciones de una frase o comentario basadas en automatismos proteccionistas suelen resultar tan vomitivas como un comentario realmente sexista. Por favor, déjense de gilipolleces y vayan a hacer comentarios de texto, que cada vez es más necesario en este país. 

 

Analicemos la respuesta:

 

1) En primer lugar viene precedida por la pregunta "¿Qué le falta a la Academia?", a lo que Anes podría haber respondido "sillones más cómodos", "un mejor menú en el restaurante de la esquina" o "televisión por cable", pero no, responde "más mujeres". Vamos, no creo que la respuesta de Anes coincida con la interpretación torticera que luego se le quiere dar. Es surrealista.

 

2) "Las hay muy preparadas, pero menos que los hombres". Diría que aquí está el quid de la cuestión. Por la construcción de la puede parecer que esté diciendo "las hay muy preparadas, pero lo están menos que los hombres". Pero es que no hace falta ser Chomsky para entender que la costrucción gramatical no ha sido la mejor escogida por Anes (si es que la trascripción por parte del periodista es exacta). ¿Y cómo podemos saberlo? Pues porque hay una cosa llamada contexto que generalmente sirve para interpretar el sentido de las oraciones y que, en este caso, viene reforzado por el "Faltan mujeres" inmediatamente anterior. Es decir, desde una interpretación realista y contextual, lo que quiere decir Anes es: "Faltan mujeres. Las hay muy preparadas, pero en menor número por diferentes motivos".

 

3) "Por desgracia, en las mujeres esas miles de horas están dedicadas a criar a sus hijos y a ser amas de casa". Yo no veo que esté diciendo Anes que las mujeres tengan que ser amas de casa ni  la obligación de criar a los hijos, sino que está haciendo una especie de crítica antecedida por el "por desgracia" en la que se lamenta de esa diferencia biológico-cultural que, por otro lado, es totalmente cierta. Además es él quién trae el tema a colación por motu proprio, no por alguna pregunta directa que le haga el periodista. Es él quién hace el énfasis con el "hay una cuestión...." que por ejemplo podría haber reforzado con "que me gustaría añadir" y la expresión hubiera quedado mucho mejor. Pero que alguien sea lacónico no significa que haya que ver brujas dónde no las hay.

 

Lo dicho: surrealista.


Carta a un imbécil

Escrito June 15, 2011

           Estimado imbécil "ideólogo" de la carga de Citadella en el día de hoy en Barcelona:

 

          desconozco si es usted policía, político o profesor de física cuántica en sus ratos libres. Lo único que podría escribir con absoluta certeza es que usted es imbécil. De hecho, yo también lo soy en muchas ocasiones, quizás por ello detecto a imbéciles con facilidad, pero en comparación con usted no hay color, desgraciadamente. Usted es un verdadero profesional de la imbecilidad. Y del malhacer.  Aparte de todo esto es usted un chapucero, pero no uno cualquiera, uno que tendría que estar registrado en el Record Guiness, porque no creo que haya mayor imbecilidad que la que usted ha demostrado poniendo a un grupo de jóvenes de la Policía camuflados entre la algarabía de la manifestación de hoy en Citadella. Es usted tan rematadamente imbécil que pensaba que los manifestantes no iban a percatarse, como alguna otra vez... Si además de ello ha sido usted quien ha dado la orden de que uno de ellos actuara con violencia ante sus propios compañeros con la chapucera, torticera, mafiosa y repugnante finalidad de alterar la manifestación para tener una causa que justificara su disolución, he de felicitarle porque, además de ser uno de los imbéciles más grandes que pueblan este país, es usted un gilipollas de los que hacen época. De esos que nunca se olvidan.

 

           Mire, por delante de sus "brillantes" ideas, y su gran genialidad, que ya son de conocida metodología, han habido personas que se han dedicado a escribir sobre las masas y su comportamiento piscológico ante hechos que las enturbian y cómo ésta pasa a compactarse en una especie de ente alucinado que pierde la capacidad de razonar. Supongo que esto a un imbécil como usted le debe sonar a chino. Pero pregúntese: ¿quién habría tenido la culpa en el caso de que la masa, que es algo que suele perder la identidad de individuo, hubiera actuado con violencia hoy ante uno de sus jóvenes peones infiltrados y la Policía hubiera respondido con violencia? No, pedazo de imbécil, la culpa no es de otros, la culpa hubiera sido suya. Usted sí que es un peligro público en mayúsculas y no quienes tienen su derecho a manifestarse pacíficamente. So gilipollas.

 

                                                             

 

Actualización: desde este pequeño espacio virtual quiero mostrar mi mayor admiración para con el ilustre Arcadi Oliveres, que solo por el hecho de tener que aguantar al personaje arriba descrito me da una mezcla entre risa y pena. De hecho, escribir conjuntamente estos dos nombres en un mismo artículo me da vergüenza ajena. Perdón por la deschatez, Arcadi.

 

Actualización 2: En este vídeo se demuestra que la imbecilidad no conoce fronteras. Incluso en éste la chapuza y el intento de desprestigio es más surrealista. En fin, juzguen ustedes mismos.

 

                                                            

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La última corrección

Escrito September 4, 2009

        No, no es el título de una película de Van Damme o Steven Seagal; más bien es lo que me he propuesto hacer con La Melodía del Violinista. Cuando pasa el tiempo y uno relee ciertas partes de sus propia literatura siempre surge la necesidad de corregir el cómo se dijo -aunque yo sea de los autores que escriben para el qué y no para el cómo-. Supongo que, haciendo un símil rápido, sería algo parecido a la sensación de cuando uno se mira en el espejo y no acaba de gustarle esa última arruga que ha localizado. Y la verdad es que he localizado algunas que quisiera saber expresar mejor, pues las considero importantes para el qué, al que considero realmente importante.

 

 

 

         Además, aunque llevo 4 años reprimiendo mis instintos literarios, dentro de mí se está gestando una historia que me gustaría comenzar a escribir en octubre, por lo que alguna vez he de dar por finalizada LMDV, ya que sería estéril estar siempre dándole vueltas a lo mismo. Eso sí, tengo pensado una forma curiosa de celebrar la corrección... a ver qué tal sale...

 

        En fin, que es muy probable que esté un tiempo sin escribir por aquí. Hasta entonces, un saludo, en especial a Adri y Leidi. Os dejo con una canción:

 

Comments

Que hermosa canción, me encantó, gracias!
Suerte con tus correcciones y con lo nuevo, pero nisiquiera nos vas a dar una orejita!?
Igual no te pierdas tanto, aunque sea deja una notita por aquí o por allá!
Un abrazo, que estés bien!

Esa batalla entre el qué y el cómo me recuerda al duelo entre Quévedo y Góngora, conceptismo y culteranismo. Está bastante claro para que lado tiras tú :D

No obstante, los extremos nunca han sido buenos y no se puede carecer de alguna de las dos cosas. Suerte con tu "última" correción, espero que encuentres por fín la paz de dar algo por acabado y, si puedo, te aportaré un granito de arena :P

Donoban, supongo que nunca he acabado de entender el cómo sin el qué... será mi innata concepción teleológica sobre la comunicación.

Te agradezco tu ofrecimiento en la ayuda, y espero que así sea ;)

Aunque corrijas, guarda siempre una copia del escrito original, creo que es el que vale, el espontáneo, el que sale solo...

Ojalá yo tuviera esa constancia. Ojalá yo supiera escribir, ponerme delante de una hoja en blanco e inventar una historia, o elaborarla... soy incapaz

Nunca corrijo, ni tan siquiera sé ponerme a escribir por escribir, solo funciono por arranques, contando retazos de lo que me ha pasado, o de lo que pienso en el momento. A veces, tras una larga parrafada quiero publicar y la conexión se me queda colgada, y lo pierdo todo. Y es que ni tan siquiera me molesto en escribir en word... dejadez pura y dura. Eso sí, es una buena terapia, al cabo de un tiempo, en frío he releído cosas de antaño y he alucinado, se me va la pinza muchísimas veces

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